Tras la cama, la calma......

Publicado en por Elias

 

voz alta.


imgAquellos que habían mantenido con asiduidad relaciones "completas" estaban menos estresados, y su presión sanguínea volvía a la normalidad más rápidamente que la de aquellos que solo se habían masturbado o practicado sexo sin penetración. Quienes mantuvieron la abstinencia sexual tuvieron una reacción más elevada al estrés, reflejada en su presión sanguínea.

"Estos efectos no se pueden atribuir simplemente al alivio a corto plazo provocado por el orgasmo, ya que perduran durante una semana", ha señalado Brody, quien cree que la liberación entre los amantes de la denominada hormona "afectiva de pareja" ú oxitocina, puede ser responsable del efecto calmante del coito.

Para el psicoterapeuta transpersonal José María Doria "desarrollar actividades placenteras como el sexo es saludable, porque ayudan a generar endorfinas: unas sustancias que segrega nuestro cerebro, aumentan nuestro bienestar y son una fuente natural de salud, vitalidad y regeneración".

 "Cuando una persona practica actividades que le dan placer o siente satisfacción ante un estímulo, su organismo segrega estos compuestos hormonales que no sólo elevan las defensas orgánicas ante las enfermedades, degeneración celular e infecciones, sino que además aumentan el bienestar, combaten el estrés y alivian el dolor", señala.

Según Doria, "hacerse consciente del goce, multiplica el disfrute, por lo cual es importante darse cuenta en el momento en que uno hace el amor o recibe una caricia física o emocional, diciéndose "que a gusto que estoy, que bien me siento".

Para muchos sexólogos y terapeutas sexuales, es importante amar "con los cinco sentidos", ya que la sensualidad es mucho más rica y excitante si se la despierta y percibe no sólo con la vista y el tacto sino con el olfato, el oído y el paladar, haciendo vibrar cada uno de los terminales nerviosos de todo el cuerpo.

Los expertos proponen poner todo el potencial de los órganos sensoriales al servicio del acto amoroso. Por algo el Tantra, el milenario arte oriental de las artes y energías amatorias, incluye entres sus preceptos un "ritual de los cinco sentidos". 

Cada sentido cumple una función diferente y capta diferentes estímulos, pero todos pueden aprovecharse para dar y recibir placer. Una cena afrodisíaca, una música sensual, un cubito de hielo sobre la piel, un perfume embriagador, una voz seductora...

La sensualidad emana a través de todos los sentidos y hay infinidad de formas de sacarle partido a todo su potencial, para despertar y mantener el deseo.

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